Liderazgo con Actitud
El
Liderazgo con Actitud
Una de las cosas
en las que la gente más se confunde es en creer que el liderazgo está definido
por un título o por un curso realizado, creemos que es importante ser alguien
conocido o ser alguien con “influencia" sobre la gente, y puede resultar
cierto en algunos aspectos, pero un verdadero líder no es aquel que junta a más
gente o que le habla a multitudes, sino aquel que genera un cambio y una
reacción evidente en las vidas de las demás.
El liderazgo
(como su nombre lo indica) representa una actitud de poder conducir a tu equipo
o a un grupo de personas a un lugar o objetivo definido, un líder no es aquel
que manda a otros y el se queda sentado esperando a que los otros lo hagan, un
líder ve el camino, camina por el y guía a otros, el líder representa una
actitud fuerte, es un guía y un maestro para aquellos que siguen sus pasos y
los conduce hacia algo más grande y a conseguir objetivos superiores a los de
él.
La actitud de un buen líder es aquella que demuestra
confianza y credibilidad a los demás, el líder
debe saber gestionar, maximizar los recursos, motivar e inspirar e,
ineludiblemente, saber tomar decisiones a pesar de las presiones y las
dificultades que se presenten, el liderazgo se demuestra cada día, no solamente
en el trabajo o frente a tu equipo, sino en todos los aspectos de tu vida,
desde que te despiertas hasta que te duermes, porque el liderazgo es saber ser
fuerte cuando muchos otros se dejan llevar por la presión y el estrés.
¿De que se trata ser
líder?
El liderazgo se trata más
sobre una cuestión de actitud y carácter que de títulos y doctorados, muchas
veces vemos a personas con un carácter y una actitud inigualable, dignos de ser
imitados, limpiando baños o haciendo un
trabajo que no le ayuda a crecer, muchos de estos terminan estancados sin saber
hacia donde ir, pensando en que ni sirven para nada, si bien son ellos mismos
quiénes deben abrirse paso, algunas veces no son valorados.
Pero vemos a otros faltos
de actitud y carácter para enfrentar las circunstancias y mucho menos para
llevar un equipo adelante, teniendo lugares de autoridad, ¿Porqué ocurre esto?
Lamentablemente en algunas empresa se les considera poco aptos a las personas
con pocos títulos universitarios, en vez de ver sus comportamientos y
habilidades para la empresa.
Hay dos tipos de líderes,
aquellos que nacen siéndolo y aquellos que se forman por experiencias de la
vida, los primeros tienen una actitud y un carácter nato, ellos nacieron con el
talento, la confianza y la actitud para ser líder, y los segundos se formaron y
dedicaron horas y horas de su vida para lograr ser un buen líder, ambos son
capaces de lograrlo, pero la actitud se muestra frente a las dificultades.
¿Cómo alcanzar una actitud de liderazgo?
Muchas personas pueden estar a cargo de
equipos y ser sus representantes pero muy pocos saben tomar las riendas y los
lleva a buen puerto, un líder con actitud es aquel que se enfrenta a todo sin
importar nada, es el que ya ha visualizado todo el camino y, mientras lo
transita con el equipo, va fortaleciendo y ayudando a crecer a los integrantes
del mismo.
Ir más allá de la política corporativa: La política corporativa lo que define
es un marco de actuación, sin embargo, la decisiones se han de tomar bajo la
batuta de la objetividad y de la capacidad de gestionar las responsabilidades
fundamentales de la empresa.
Claridad con los objetivos: La claridad de objetivos facilita
tomar decisiones de acuerdo a tus valores fundamentales y hacer que éstos sean
compartidos por el equipo, si uno no tiene claros sus objetivos puede llegar a
perderse y no saber hacia donde ir.
Visión: Los grandes líderes desarrollan una
visión estratégica, es decir, una perspectiva de la que el resto carecen. Esto
es lo que permite ser capaces a anticiparse a los cambios y saber beneficiarse
de las oportunidades, una visión clara y objetiva acerca del futuro es lo que
te va a ayudar a no sentir miedo ni presión por el futuro.
Confianza: Aquellas personas que por sus
habilidades y conocimientos son capaces de conocer a su competencia les permite
tomar decisiones correctas. Esta seguridad en lo que se hace crea confianza en
e grupo favoreciendo alcanzar las metas establecidas.
Quien nace líder todas
estas características le son innatas, para quien no las tiene, no le queda otro
remedio para esforzarse alcanzarlas y transmitirlas al grupo de trabajo para
crear el activo fundamental, que lo demás depositen su confianza en la labor
que se está realizando.
No es tan difícil formar
estas características solo es cuestión de disciplina y un carácter predispuesto
a ser enseñado, formado y capacitado para ir más allá de lo que van los demás, para
ser realmente un líder primero debemos aprender a ser buenos alumnos.
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